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 La “capital” de los sentidos

Esta provincia andina nos hace pensar inmediatamente en Quito y su precioso centro histórico, pero también evoca la presencia de cumbres nevadas, del frío y dorado páramo, del calor de los bosques secos y de las cascadas en los bosques húmedos y nublados. Pichincha nos invita a conocerla mejor en este mes en que nuestra capital celebra sus fiestas de fundación.

 Por Joke Baert

Quito posee un Centro Histórico que en 1978 fue reconocido por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad y es considerada la capital mejor conservada de Hispanoamérica. A pesar de su exquisita arquitectura colonial, el centro urbano aún conserva su carácter popular y artesano.

Foto: Pola Henderson

Ese escenario tan único presenta algunos destinos clásicos que no pueden faltar en la lista de quehaceres del turista. Por ejemplo, el mirador de la colina El Panecillo y su panorámica vista de la ciudad, la barroca iglesia de la Compañía de Jesús con su fachada impresionante esculpida en piedra volcánica y sus interiores cubiertos con pan de oro, la pintoresca calle La Ronda, el monasterio de San Francisco y su tienda-museo de comercio justo de artesanías Tianguez, la iglesia El Sagrario, la neoclásica catedral metropolitana, el Palacio Arzobispal y sus restaurantes, el convento San Agustín, y sin duda todo visitante debe subir las gradas de la torre de la impresionante Basílica gótica.

La tradición también se desborda en las afueras del casco colonial. Como en las quebradas del río Machángara, asentamiento del barrio tradicional de Guápulo, lugar donde alguna vez bajó la expedición de Francisco de Orellana que llegaría a las aguas del actual río Amazonas.

El antiguo Santuario de Guápulo, que desde hace siglos es destino de los peregrinos, alberga la estatua de la Santísima Virgen de Guadalupe, cuyas fiestas de adoración son conocidas como las fiestas de Guápulo.

Esta celebración llega en septiembre acompañada con los tradicionales personajes disfrazados como diablumas, payasos y la vaca loca, conciertos de la famosa banda del pueblo de Guápulo, chicha de jora, canelazo, concurso de coches de madera, baile y juegos pirotécnicos y los castillos en la plaza.

La fiesta termina el domingo con la tradicional «naranjada», durante la cual los guapuleños lanzan naranjas hacia los espectadores en las calles.

Con la mención de este típico y alocado festejo capitalino comenzamos este especial turístico que rinde homenaje a la provincia que acoge a nuestra querida capital.

 

Centro Tinku: Permacultura y bioconstrucción

Foto: Joke Baert

La permacultura es un sistema que integra armónicamente la vivienda y el entorno natural, ahorrando materiales y produciendo menos desechos a través de la aplicación de principios universales derivados de las relaciones encontradas en los patrones de la naturaleza.

Mientras que la bioconstrucción destaca sistemas de edificación realizados con materiales de bajo impacto ambiental o ecológico, reciclados o altamente reciclables, o extraíbles mediante procesos sencillos y de bajo costo como, por ejemplo, materiales de origen vegetal y biocompatibles.

Tales conceptos marcan el carácter de un emprendimiento localizado en medio de la selva de concreto de la capital, donde el visitante puede (re)conectarse con la tierra, aprender además sobre medicinas naturales, compostaje y el tratamiento de aguas.

El Centro Tinku Permacultura opera en José Valentín y Martin de Utreras, barrio Las Casas, en donde sus impulsores manejan un banco de semillas, promueven una red de comercio justo, organizan talleres, cursos, ceremonias y bioferias mensuales con sus productos orgánicos.

Todas estas actividades apuntan a enseñar a la sociedad a construir comunidades sostenibles que preserven hábitats aptos para sostener la vida en el futuro.

Informes: facebook.com/centrotinku.escueladepermacultura

 

Para los montañistas

Foto: Prefectura de Pichincha

A quienes les gusta escalar, Pichincha ofrece varios volcanes y montañas. Entre las opciones disponibles para los más aventureros no puede faltar la cumbre de los Ilinizas, un conjunto de dos picos, el sur nevado (5.305 msnm) y el norte sin nieve (5.116 msnm), que pertenecen al Parque Nacional Los Ilinizas.

En Machachi hay un excelente refugio para montañeros llamado La Llovizna. El hostal ofrece tours guiados a los Ilinizas, el Corazón y el Cotopaxi, y además alquila bicicletas para disfrutar de los alrededores.

Los dueños del refugio son los impulsadores del proyecto comunitario entre las mujeres mayores y discapacitadas de la parroquia El Chaupi, del cantón Mejía. Preparan sabrosa fruta deshidratada de piña, frutilla, kiwi, plátano y manzana. Sus productos están a la venta en el Café de la Vaca, restaurante ubicado justo antes del peaje de Machachi.

Informes de La Llovizna: Wladimir Callo, (09) 9969-9068. Operadoras para montañismo: rutacero.com.ec, equatortrekking.com

 

Nayón Xtreme Valley

Este destino, localizado a sólo 10 minutos del norte de Quito y del valle de Cumbayá, es el parque de aventura y deportes extremos más grande del Ecuador. Cuenta con espacio de 5 hectáreas con áreas acondicionadas para realizar canopy, paintball, rapel, ciclismo, caminatas por senderos ecológicos y sesiones de cuerdas altas y bajas, actividades que además de convocar a las familias y amigos, funcionan magníficamente para capacitaciones, ‘coaching’ empresarial, cumpleaños y campamentos.

El Nayón Xtreme Valley posee el cable de canopy más alto del país, sobre la quebrada Cusúa (500 metros de alto), el cual es parte de un recorrido aéreo por ocho cables que tienen una longitud de 150, 220, 200, 250, 380, 260, 472 y 620 metros, respectivamente, los cuales tienen línea de vida, es decir, doble cable para mayor seguridad.

Informes: (09) 9995-8305, (09) 9-853-5380, nayonxvalley.com, nayonxvalley@hotmail.com. Twitter: @nayonXvalley. Facebook: Nayón Xtreme Valley.

 

Por el camino de los colibríes

Foto: Prefectura de Pichincha

La ruta ecológica Paseo del Quinde es ideal para recorridos más largos en bicicleta, a través de los bosques nublados del occidente de la capital, por la llamada Vía de los Colibríes. Esta zona ha sido declarada como el primer sitio en Sudamérica de importancia mundial para las aves, y que ha posicionado al Ecuador entre los 10 principales destinos del pajareo mundial, por cuanto en esta zona existen fabulosos lugares para observar casi 650 especies,  que residen en la vegetación propias de los  páramos y bosques enanos, que se conservan en el cálido valle de Mindo.

Por ejemplo, a una hora de Quito se puede encontrar al zamarrito pechinegro (colibrí endémico ecuatoriano) que convive en el Pichincha con otras 17 especies de colibríes, como el espectacular pico espada (el colibrí con el pico más largo del mundo). También forman parte de la avifauna altoandina de esta ecorruta muchas tangaras y aves nocturnas raras como el chotacabras tijereta y la becasina imperial.

En el cautivante bosque nublado los encuentros con bandadas mixtas son abrumadores: ¡hasta 30 especies juntas! tangaras, mosqueritos, trepatroncos, rondamusgos y reinitas, parecen gotear de las densas copas del bosque. Desde allí, gañirán el tucán andino piquilaminado y el yumbo, mientras que en el sotobosque ronda el elusivo pinzón tangara.

El viajero independiente -en bicicleta o automotor- puede emprender esta aventura alada avanzando por el barrio Mena del Hierro, saliendo de Quito por vía la occidental, justo antes del redondel del Condado. Desde allí, son 62 kilómetros por el antiguo camino del oeste hasta el pueblo de San Tadeo, pasando por la cascada Guagrapamba (km 25), para finalmente llegar a Mindo, privilegiado destino de naturaleza.

Sin embargo, lo más recomendable para el turista en dos ruedas es tomar el paseo con alguna de las operadoras que brindan este tour.

Para ello, el vehículo de apoyo recoge a los pasajeros en sus hoteles a las 07:30 para llevarlos hacia la parroquia de Nono, elevada a unos 2.800 metros sobre el nivel del mar y cuyo paisaje exhibe a la distancia al volcán Pichincha.

En Nono comienza el descenso en bicicleta para recorrer unos 24 kilómetros hasta la parroquia Tandayapa, en donde los viajeros tienen la opción de subir en bicicleta o en vehículo unos 7 kilómetros a la hostería Bellavista Cloudforest Reserve and Lodge, que cuenta con 20 variedades de colibríes volando por sus instalaciones, las cuales están bellamente rodeadas del bosque. Los tucanes y las orquídeas también son parte de este espectáculo natural.

Después del lunch es momento para una bajada de 16 kilómetros en bicicleta hacia la carretera Los Bancos-Calacalí, en la cual se inicia el camino de regreso a Quito, pero antes de llegar a la capital suele estar en agenda una parada en el museo Intiñán, ubicado en la autopista Manuel Córdova Galarza, a 200 metros del redondel de la Mitad del Mundo, vía a Calacalí.

Este museo muestra la historia y el modo de vida de las civilizaciones que habitaron esta zona. El regreso a Quito se cumple aproximadamente a las 16:00. Tarifa: $ 55 por persona. Descuentos a grupos.

Contactos en Quito: Biking Dutchman, Foch E4-283 y Amazonas; (02) 256-8323, 254-2806, (09) 9420-5349, www.bikingdutchman.com. Arie’s Bike Company, Av. Interoceánica, km 22.5, calle de los Hongos, lote 5, vía a Pifo; (02) 238-0802, (09) 9527-9400, www.ariesbikecompany.com. Otros contactos: ecorutadelquinde.org/index.php?lang=es, bellavistacloudforest.com

 

La magia andina de Tabacundo

Foto: Prefectura de Pichincha

La cabecera del cantón Pedro Moncayo se llama Tabacundo, poblado ubicado al nororiente de la provincia de Pichincha, elevado entre los 1.730 y 4.300 msnm por lo que su clima es frío, variando entre los 8 a los 14ºC como promedio, temperatura que también se siente desde la piel en las otras cuatro parroquias que conforman el cantón: La Esperanza, Tupigachi, Tocachi y Malchinguí.

Además del santuario de Mama Nati, el edificio de la municipalidad, las elegantes casas coloniales que rodean el parque central Homero Valencia y los paradores turísticos dispuestos a lo largo de la carretera, Tabacundo cuenta también con atractivos fuera de sus límites urbanos, como las lagunas de Mojanda, las tolas de Cochasquí, la loma y las cascadas de Cananvalle, la hacienda de Picalquí, el puente del Tren (sector Tupigachi), el Parque Recreacional Jerusalén y las playas del río Pisque (Angumba, Puruhuantag, Cubinche, Picalquí).

Además, el turismo también se siente atraído por sus fiestas tradicionales: la Fiesta de la Cosecha, celebración de septiembre que se remonta a los tiempos precolombinos en que los indígenas agradecían a la madre tierra, y la Fiesta de Mama Nati, organizadas en noviembre en honor a la patrona de la ciudad: la santísima Virgen de la Natividad (Mama Nati).

El ambiente también se enciende con la fiesta de San Pedro, en junio, cuando los moradores se toman la plaza de Tabacundo, en medio de la algarabía de inspiradas coplas, acompañadas por el sonido de campanillas,  guitarras y rondines.

Aruchicos, chinucas, aya humas, preciosas huarmis (mujeres, en quichua) y huasicamas se concentran alrededor de las 18h00 en El Arenal, el barrio más septentrional de la ciudad, para desde allí dirigirse hacia la plazoleta 1 de Enero, ubicada en el barrio San Blas, donde se arma la tarima de autoridades.

En la actualidad, la Toma de la Plaza, simbolizada por un compacto baile de cientos de participantes que zapatean sobre el suelo, sintetiza la rebeldía de las masas campesinas frente a su antagónica clase explotadora, como un intento de recaudar lo que les fue arrebatado, adoptando para ello una recia actitud de lucha y organización propias de quienes han sentido afectados sus derechos.

(Fuentes: Wikipedia, Ministerio de Turismo)

 

La aventura en dos ruedas avanza por cinco rutas rurales

Quito cuenta con 32 parroquias urbanas y 33 rurales. El lado campesino del Distrito Metropolitano puede ser disfrutado a través de cinco rutas ciclistas abiertas por la Empresa Metropolitana Quito Turismo.

En una de ellas, el turista tiene la opción de bajar hasta el valle de Cumbayá, portón de Cumbayá (calle Francisco de Orellana), en donde se inician los 35 kilómetros de la ruta ecológica del Chaquiñán (foto).

El sendero, que atraviesa las parroquias de Cumbayá, Tumbaco y Puembo, incluye un tramo que sigue la antigua vía férrea construida en el siglo pasado, por lo cual los rieles y los túneles son silenciosos testigos de que alguna vez pasó un tren por ahí. Después del abandono, el chaquiñán se convirtió en un oasis verde, en donde se puede observar muchos colibríes simplemente alzando la vista.

La ruta cuenta con puestos de auxilio, teléfonos, baños y puestos de comida. En las afueras del sendero se puede alquilar una bicicleta. Está abierto de 06h00 a 18h00; la entrada es libre.

Las otras cuatro rutas para ciclistas son:

Nono-Alaspungo: Penetra en el bosque nublado para observar la fauna silvestre de la zona, como la pava de monte y los colibríes, teniendo como uno de sus puntos más atractivos el domo del cráter del Guagua Pichincha. Dificultad: medio alta, 26 km de extensión.

Lloa-Palmira: Recorre las hondonadas de Urauco hasta aproximarse a las aguas termales de Palmira, permitiendo al ciclista admirar la cordillera sur de los Pichinchas. Dificultad: alta, 24 km.

Cinto-Torouco-Cruz Loma: Fue el escenario de la Batalla de Pichincha. En su atractivo recorrido es posible conocer los páramos andinos y pajonales, a la vez que ofrece una vista panorámica del sur de la ciudad. Dificultad: alta, 42 km.

Pululahua: Ubicada dentro de la Reserva Geobotánica Pululahua, a 30 minutos de Quito, esta ruta ofrece descensos vertiginosos y largas subidas. Dificultad: medio alta, 38 km.

Fuente e informes: Empresa Metropolitana Quito Turismo, (02) 299-3300 al 30, ext. 1043, (02) 257-0786 (tienda El Quinde), quito-turismo.com.

 

Jardín Botánico, oasis en la ciudad

Foto: Wikipedia.org

En el norte de la capital, dentro del parque La Carolina, respira un oasis de magnífico verdor. El Jardín Botánico de Quito es un centro de investigación y conservación que privilegia la protección de las especies endémicas en riesgo de extinción, pero que también brinda un gran servicio como centro educativo que enseña a los visitantes sobre la flora nativa y la importancia de los ecosistemas.

Se inauguró en el 2005 y cuenta con plantas del páramo, de los humedales, del bosque nublado, de los Andes y de la Amazonía. También posee un hermoso orquideario, un huerto demostrativo, un jardín de rosas y una sala de exposiciones temporales.

La entrada cuesta $3.50, hay otras tarifas para niños, estudiantes y personas de la tercera edad y discapacitados. Abierto de lunes a viernes de 08h00 a 16h45 y en los fines de semana y feriados de 09h00 a 16h45.

Informes: jardinbotanicoquito.com

 

Disfrutar de la vista panorámica

Foto: Christian Rodríguez

A El teleférico es un lugar ideal para observar la ciudad desde lo alto. Las cabinas llevan al visitante en 10 minutos hasta más que 4.000 metros de altura y con la suerte de un día despejado se puede admirar los nevados Cotopaxi, Cayambe y Chimborazo que se acomodan bellamente dentro de la vista panorámica de Quito.

Quienes cuentan con una buena condición física pueden seguir desde el punto más alto del teleférico hacia la cumbre del Ruco y el Guagua Pichincha. Se recomienda ir con un buen guía.

El teleférico está abierto de lunes a domingo de 08h00 a 18h00 y cuesta $4.

 

Jerusalem, bosque divino

Pasando Tabacundo, cerca del pueblo San José de Minas y a 40 minutos de Quito, se encuentra el Bosque Protector de Jerusalem.  Este caluroso bosque se caracteriza por la presencia de algarrobos gigantes y remanentes arqueológicos de la cultura Quitu-Cara.

Es el único bosque seco andino de Latinoamérica, que además cuenta con facilidades para la visita de personas con discapacidades, por ello se lo considera el primer bosque protector incluyente.

También llamado Parque Recreacional Jerusalem, la característica de seco se debe a que los vientos húmedos provenientes de la costa y de la Amazonía chocan con la cordillera en esta zona, provocando la filtración de la humedad y dejando pasar libremente sólo el aire seco.

Por ello, esta área natural recibe en un año la misma cantidad de lluvia que puede caer sobre Quito en un día de invierno.

Los visitantes pueden disfrutar de caminatas por siete senderos, cabalgatas, campamentos, canchas deportivas y parrilladas familiares (hay 22 chozas) en medio de un atractivo paisaje con vegetación propia de las zonas desérticas, pero que resulta el hábitat de setenta especies de aves y diez de mamíferos, entre ellos el lobo de páramo.

La experiencia comienza en el centro de interpretación, donde el turista aprende las tres reglas del bosque: no dejar nada dentro de la reserva (llevarse los desperdicios), caminar en silencio por los senderos y no sacar nada de la zona.

El paseo suele concluye con la visita a un mirador atravesado por la línea equinoccial, así que los visitantes pueden cruzar de un hemisferio a otro con solo un salto.

La entrada al Bosque protector cuesta $1. Llamar para anticipar la llegada y acordar un guía local o concretar la posibilidad de acampar ($1).

Contacto: (02) 223-7811, facebook.com/pages/Bosque-Protector-Jeru salem/140046636034316

 

Yunguilla conserva el bosque nublado

Foto: FEPTCE

Localizado en la vía a Mindo, este proyecto de conservación del bosque nublado y turismo comunitario nació en el 2000 como resultado de un proceso de toma de conciencia y organización comunitaria, en el cual participan 50 familias.

La comunidad de Yunguilla había sufrido graves problemas debido a la emigración, la falta de oportunidades de trabajo, la basura, la ganadería mal practicada, la erosión y la deforestación para la producción de carbón, lo cual generó problemas ambientales que mermaron sus recursos naturales.

En 1995, la organización comunitaria Maki Popula decidió trabajar en proyectos sustentables que ayuden a recuperar la salud ambiental, logrando ejecutar proyectos relacionados a la reforestación, la elaboración de mermeladas de mora, el reciclaje de papel, la horticultura orgánica y una tienda comunitaria.

Poco a poco dejaron el uso de agroquímicos y mejoraron su alimentación con frutas y verduras orgánicas, tras lo cual empezaron con el turismo, lo que inmediatamente apuntaló la autoestima de la comunidad.

Los turistas que llegan a Yunguilla (parroquia Calacalí, cantón Quito) pueden caminar por los senderos, observar aves, cabalgar y participar en las actividades productivas de la comunidad, como trabajo agrícola en los huertos orgánicos, elaboración de mermeladas y quesos, y el ordeño de vacas.

Los alrededores tienen una gran riqueza arqueológica que invitan ser exploradas recorriendo los caminos de los yumbos, vías preincaicas que constituyen un especie de alargadas trincheras naturales excavadas por la erosión, la lluvia y el caminar de los antepasados. Estos caminos llegan hasta el majestuoso Santuario de los Yumbos, en Tulipe.

Hay tres opciones para hospedarse en Yunguilla: la casa de ecoturismo Tahuallullo (3 habitaciones para 10 personas con baño compartido), campamentos con tiendas de campaña o pernoctar en casas de familias.

Yunguilla queda a apenas 18 kilómetros de Quito, cerca de la Mitad del Mundo, rodeado de un hermoso y verde paraje elevado a 2.650 metros sobre el nivel del mar, cerca a la Reserva del Pululahua, donde se han asentado los descendientes de migrantes proveniente de diversos puntos de la Sierra.

El programa de dos días-una noche cuesta $60 para nacionales y $68 para extranjeros. Incluye alojamiento, comidas y guianzas.

Informes: Germán Galindo: (02) 390-0468, (09) 9958-0649, yunguilla.org.ec, yunguilla@yahoo.com

 

Mindo lindo y querido

Foto: Prefectura Pichincha

A una hora y media de Quito se encuentra Mindo, un pequeño pueblo cálido rodeado por el bosque nublado, cascadas y con muchas opciones de canopy. Hay que visitar la Reserva Ecológica Mindo Nambillo ($5, abierta de lunes a viernes de 09h00 a 17h00), la cual acoge unas 15 cascadas, varios senderos y una tarabita que se encarama a la cima del bosque.

Hay muchas opciones para hospedarse y acampar, entre los cuales se destaca Mindo Lindo, una pequeña reserva con bosque en estado de recuperación y una finca orgánica. Es manejado por la fundación Puntos verdes, que organiza capacitaciones ambientales sobre la reforestación con plantas nativas en suelos degradados, educación ambiental para colegios y el manejo sostenible de los recursos. Info: mindolindo.com

 

Cochasquí: gran legado preincaico

El complejo arqueológico Cochasquí abarca casi 84 hectáreas con 15 pirámides y 21 montículos funerarios. El complejo proviene de la cultura Quitu-Cara, una civilización preincaica que se desarrolló en la zona entre 500-1500 d.C. (Cochasquí I) y 1250-1550 d.C. (Cochasquí II).

Hay un museo arqueológico de sitio, dos museos etnográficos, un jardín etnobotánico y un museo didáctico que expone instrumentos musicales, armas y elementos de juego. El sitio está abierto de 08h30 y 16h30 y la entrada cuesta $1. Hay un área de camping y hospedaje.

Los científicos tienen diferentes hipótesis sobre la funcionalidad del complejo: unos sostienen que fue un lugar habitacional para la elite de los Quitu-Cara, otros argumentan que fue un sitio de observación astrológica y otros consideran que fue un fortín para la defensa militar.

Hoy luce como un lugar místico en dónde aún se realizan encuentros de chamanes, astrónomos, bioenergéticos. También es el lugar en dónde se realizan las celebraciones de solsticio y equinoccios.

Cochasquí se encuentra en la parroquia Tocachi, cantón Pedro Moncayo, a 52 kilómetros de Quito, llegando vía la Panamericana Norte.

Información: (02) 254-9222.

 

Tucanopy: De potrero se convirtió en modelo de sostenibilidad

El complejo de aventura Tucanopy demuestra que es posible recuperar la naturaleza en las tierras empobrecidas usada por décadas como potreros. Hoy en día, este lugar es un oasis verde con un gran huerto orgánico que enseña a los visitantes cómo practicar la permacultura.

Los productos usados en el restaurante son cosechados en el huerto y su restaurante es conocido por sus ricas ensaladas y pizzas. En la hacienda también hay una hostería rústica para descansar y jardines para acampar en medio de las flores.

Sin embargo, Tucanopy no solamente es un lugar para relajarse y disfrutar de la naturaleza. Es conocido por su canopy de nueve cables, uno de los pocos que presenta cable doble de seguridad. Además invita a realizar caminatas guiadas en la reserva Inti Llacta y alquilar caballos para disfrutar de los alrededores.

El lugar es manejado por ecólogos comprometidos con la conservación del bosque nublado, quienes también facilitan talleres de educación ambiental para niños, jóvenes y estudiantes. Tucanopy se encuentra cerca de Nanegalito, en la vía Calacalí-La Independencia (km 63,5).

Informes: tucanopy.com

 

La naturaleza respira en Cambugán

Apenas a 50 kilómetros de Quito se encuentra el Bosque Protector Cambugán, en la microcuenca del río Cambugán, cubriendo un área montañosa entre los 1.300 y 3.200 msnm.

Cambugán se ubica dentro del «punto caliente» de la región Tropical Andina, la cual necesariamente merece ser protegida porque se conecta con las reservas Maquipucuna, Mindo y Pululahua y ha sido una ruta migratoria de varias especies de animales, como el oso de anteojos.

En el año 2000 se creó la Fundación Cambugán con el objetivo de conservar los remanentes de los bosques primarios y promover el desarrollo sustentable a través de la educación ambiental y la investigación. Ellos trabajan para detener la deforestación y ayudar a las comunidades y organizaciones locales para lograr la transición hacia la el desarrollo ecológico.

Cambugán se localiza en la parroquia San José de Minas, cantón Quito.

Informes: (02) 321-0361, cambugan.org

 

El bosque nublado de Maquipucuna

Foto: Joke Baert

Maquipucuna es un bosque protector de 6.000 hectáreas a 1.300 metros de altura, aún dentro del Distrito Metropolitano de Quito, a apenas 90 kilómetros desde el norte de Quito por la vía a Nanegalito y Nanegal.

Esta reserva forestal se observa claramente desde la carretera, aunque desde el kilómetro 16 resulta necesario avanzar durante una hora por caminos secundarios a través de una zona de potreros y corrales con gallos de pelea.

El Bosque Protector Maquipucuna es un ecosistema húmedo formado gracias a las nubes que no pueden atravesar la cordillera, por lo cual conforma un hábitat donde viven especies como la rana maquipucuna venenosa, el oso de anteojos y muchas variedades de orquídeas y colibríes.

Lamentablemente, el bosque sufre por las invasiones y la tala ilegal, problemas que combate la Fundación Maquipucuna para conservar la conectividad ecológica entre las dos regiones biodiversas del corredor Chocó-Andes. La Fundación impulsa la investigación científica, el ecoturismo y el desarrollo económico sustentable mediante el cultivo orgánico de café y cacao.

Esto permite que el turista pueda disfrutar de una taza con café orgánico en el comedor mientras observa fácilmente siete diferentes especies de colibríes que deambulan por los bebederos colgados en los alrededores.

También es posible realizar caminatas diurnas y nocturnas por el sendero de los osos de anteojos (6 horas de ida y vuelta), trepar un árbol de 25 metros de altura para quizás intentar avistar a los osos de anteojos, visitar el pueblo de Santa Lucía (tres horas de subida hasta la comunidad en la cumbre), observar aves, bañarse en la cascada o el río (15 minutos de caminata), caminar por la ruta del café, disfrutar de un masaje con chocolate orgánico y visita el local de la cooperativa Colibrís, que elabora artesanías hechas por mujeres en el pueblo Santa Marianita.

Informes: maqui.org.

 

Tulipe: El majestuoso santuario de los yumbos

Uno de los sitios arqueológicos más importantes en el Ecuador es Tulipe, localizado a dos horas de Quito, donde se conservan ruinas, petroglifos y un museo de la cultura de los yumbos.

Los yumbos (800-1660 d.C.) eran un pueblo de comerciantes que extendían su territorio por la Costa y la Sierra, por lo que aquellos que residían en esta zona intercambiaban productos andinos para obtener productos tropicales como cacao, ají, coca, sal y algodón.

Los yumbos tenían un amplio conocimiento sobre los astros y se dejaban guiar por las estrellas y la luna para empezar la siembra. Construían piscinas en formas geométricas y tolas, tal como son llamadas unas pirámides truncadas de aproximadamente 20 metros de altura, algunas de ellas con escaleras o rampas. Investigadores creen que las tolas servían tanto como vivienda como para áreas ceremoniales.

Los visitantes también encontrarán un museo de sitio construido en el 2007 para exhibir la historia, las costumbres y las creencias de este pueblo ancestral. También es posible caminar en el bosque nublado premontano, conocido como «ceja andina», que es protegido por la organización «Los Amigos del Bosque Tulipe-Pachijal». Es un paraíso para observadores de aves y es un refugio para mamíferos y otras especies, entre ellos animales raros y en peligro de extinción.

Informes: museodesi tiotulipe.com, tulipecloud forest.org/spanish/museo.html

 

Santa Lucía: Al rescate de su entorno

Foto: Wikipedia.org

La reserva privada de Santa Lucía, con 730 hectáreas en el corredor Choco-Andino, se formó en los años 90 después de superar varios años de deforestación, cultivo intensivo de naranjilla, uso de pesticidas y por lo tanto, un rápido degrado de las tierras. La pequeña comunidad de Santa Lucía tomó en conjunto la decisión de cambiar drásticamente la orientación de su economía local y dedicarse al ecoturismo.

La mayor parte de la reserva es bosque nublado primario que va desde los 1.400 hasta los 2.600 msnm, condición que la convierte en un paraíso para la observación de aves (hay 405 especies registradas, algunas en peligro de extinción) y la investigación científica. Los comuneros de Santa Lucía lograron reforestar sus tierras degradadas con plantas nativas y realizar la transición hacia el cultivo orgánico.

Otro atractivo de Santa Lucía es el legado de los yumbos, exhibido rústicamente durante una caminata arqueológica a lo largo de los culunos, senderos que son un especie de túneles construidos por los yumbos hacia la selva.

Santa Lucía, que tiene cabañas de madera abastecidas por paneles de energía solar, ha conseguido una transformación tan profunda hacia la sostenibilidad que ha recibido el certificado Smart Voyager de la fundación Conservación y Desarrollo.

Los precios de alojamiento con alimentación varían entre $35 y $75 por persona por noche. Reciben también voluntarios e investigadores. La reserva se encuentra aproximadamente a 80 kilómetros hacia el noroccidente de Quito, por la vía de la Mitad del Mundo hasta Nanegal, en dónde nace un sendero hasta la comunidad.

Informes: (02) 215-7242, santaluciaecuador.com/html/ contacto.html

 

Mashpi: ciencia, conciencia y lujo

El bosque protector de Mashpi, de 1.300 hectáreas, conserva los últimos remanentes del ecosistema del Chocó en el Ecuador, con un 70% de bosque primario húmedo.

Mashpi recién abrió al público en el 2012 para ofrecer algo único a sus visitantes: un hotel responsable con todas las comodidades y estrecho contacto con la naturaleza, incluso en la habitación, ya que sus grandes ventanales panorámicos se conectan con el bosque a pocos metros de distancia.

Guías locales llevan al visitante por los senderos y un centro de vida, en donde es posible aprender sobre la biodiversidad de este bosque húmedo sembrado de ríos y cascadas.

La investigación científica ha identificado en la reserva a alrededor de 200 especies de mariposas y 22 especies de colibríes, mientras que las cámaras trampas revelan la presencia de pumas, armadillos y otros mamíferos que son más difíciles de observar.

Es un paraíso para los observadores de aves: se estima que el bosque protector es el hogar de 500 especies de aves. Toda esta biodiversidad es visible desde la torre de observación.

Mashpi ha ganado varios premios como proyecto ecoturístico. Queda a dos horas de Quito, cerca de Nanegal. Los paquetes incluyen transporte desde Quito y gastronomía de primera, también para vegetarianos.

Informes: mashpilodge.com y (02) 400-8088.

 

El ritmo de Puerto Quito

Foto: Wikipedia.org

A 150 kilómetros de Quito, por la carretera Calacalí-La Independencia, en el camino hacia la Costa, se extiende el hermoso valle Puerto Quito, lugar ideal para descansar y disfrutar de un clima cálido y del bosque húmedo, pero también para visitar remanentes precolombinos y bailar al son de la marimba de los afroesmeraldeños que se asentaron en la zona.

 

Cayambe: el reloj de la mitad del mundo

Cerca de la ciudad de Cayambe, al noreste de la provincia, se encuentra el reloj solar, un monumento ubicado exactamente en la latitud cero de la línea equinoccial, según está comprobado con aparatos de GPS (sistema de posicionamiento global).

El reloj solar, de 52 metros de diámetro, indica las horas del día y las diferentes líneas de los solsticios y equinoccios a través de la proyección de la sombra de un gran poste de 10 metros de altura sobre las líneas de la estrella andina en la plataforma circular asentada en el suelo.

Este reloj es una iniciativa de Quitsato, un proyecto autogestionado de investigación científica que analiza el significado de la línea equinoccial, la valorización y conservación del patrimonio cultural arqueológico, la astronomía, los costumbres y la cosmovisión andina.

El reloj solar está ubicado en el sector de La Bola de Guachalá.

Informes: quitsato.org

 

Biodiversididad en un volcán inactivo

Foto: Prefectura Pichincha

El Refugio de Vida Silvestre Pasochoa se localiza en la carretera a Machachi, vía al Valle de los Chillos, a unos pocos kilómetros del famoso Café de la Vaca.

Desde el letrero en la carretera, cerca a la población de Amaguaña, hay que avanzar cinco kilómetros colina arriba siguiendo el empedrado.

El Pasochoa es un bosque andino de 320 hectáreas protegido por la caldera de un volcán extinto (su última erupción fue hace más que 100 mil años). Es protegido desde 1982 por la Fundación Natura, primero como Bosque Protector y luego como Refugio de la Vida Silvestre, y ahora está integrado al Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

Observadores de aves pueden encontrar pájaros carpinteros, pavos de monte y una amplia variedad de colibríes. Mucho más difícil para ver son los cóndores y los mamíferos nocturnos, como el puma y la raposa o zarigüella.

Hay un centro de interpretación y excelentes guías que acompañan al turista por cualquiera de los seis senderos de la reserva, según la condición física del visitante. El más recomendado dura dos horas rumbo a la quebrada de Santa Ana. El punto más alto del Pasochoa es a 4.200 metros sobre el nivel del mar o 4 horas de subida fuerte.

Además de las caminatas, hay un área de picnic, cabañas con parrilla, zona de campamento, un albergue y un departamento.

 

Guachalá: la hacienda más antigua del Ecuador

Foto: Joke Baert

En Pichincha hay muchas haciendas para disfrutar del paisaje, sobre todo en los cantones de Mejía y Cayambe. Entre ellas se destaca Guachalá, la hacienda más antigua del Ecuador, construida en 1580 en el cantón Cayambe, accesible por el kilómetro 45 de la Panamericana Norte, ingresando por el camino a Cangahua.

La hacienda Guachalá respira una onda de misterio histórico y cada lugar tiene sus pequeños secretos escondidos. Cuenta con habitaciones rústicas con chimenea y agua caliente, biblioteca, fotos históricas, sala de juegos, numerosos caballos, amplias áreas verdes, una piscina tropical y un restaurante que sirve comida tradicional.

Durante su estadía, el turista puede disfrutar de caminatas en el campo y cabalgatas. Muy recomendable también es una visita a las ruinas preincas de los pucarás.

Informes: guachala.com

 

Pululahua: caminar en un cráter extinto

Foto: Wikipedia.org

Justo pasando la Mitad del Mundo se encuentra un volcán extinto que erupcionó por última vez hace más de dos mil años y desde entonces se convirtió en un lugar megadiverso y sumamente fértil: la Reserva Geobotánica Pululahua.

Dentro del cráter hay una comunidad con cierta actividad agrícola, en su mayoría orgánica.

Hay varios senderos para caminatas, cabalgatas, paseos en bicicleta y observación de aves y mariposas. Es el destino cercano ideal para escaparse del zumbido de la ciudad y encontrar paz en la naturaleza.

Hay sitios para acampar y el Pululahua Hostal, un lugar ecoturístico en medio del cráter donde es cómodo quedarse. Hay una finca orgánica, un sistema de energía renovable, recolección de agua y que prevé empleos para la comunidad local.

Informes: pululahuahostal.com

 

La voluntad de Monjas

La parroquia Lloa del cantón Quito es el hogar de la comuna Monjas, que actualmente ocupa el espacio de la antigua hacienda Concepción de Monjas (495 hectáreas), llamada así porque era propiedad de una comunidad de religiosas que contrataba a varios comuneros y sus familias para realizar la labores de mantenimiento y servicio doméstico.

La población de Monjas se fue constituyendo con esas familias y aquellas que cultivaban sus pequeñas parcelas en los alrededores de la hacienda.

Aunque la agricultura sigue siendo el pilar económico de la zona, a partir del 2009 el turismo comunitario crece como una opción que brinda nuevas posibilidades laborales a los habitantes de la comunidad, especialmente para los jóvenes, bajo el liderazgo de la Asociación Virgen del Volcán.

Por eso la visita de los vacacionistas alienta el desarrollo de este pueblo indígena que brinda caminatas por senderos, hospedaje y actividades relacionadas a la rutina de la comunidad. (Fuente: Feptce)

Contacto: (02) 261-7251, 264-3263, lloa.gov.ec

 

El orgullo de La Chimba

La Chimba es una comunidad de la parroquia de Olmedo, en el cantón de Cayambe, que fue el hogar desde la infancia de la líder Tránsito Amaguaña (foto), quien falleció el 11 de mayo del 2009 tras haber dedicado su vida a la defensa de los derechos de los pueblos indígenas.

Esa había sido la mayor característica de esta zona situada en un valle muy fértil y estratégico que se comunica fácilmente con el piedemonte de la cordillera oriental del nevado Cayambe.

Pero poco a poco esta comunidad, fundada el 26 de septiembre de 1911 a 3.180 msnm, se está ganando un espacio en el mapa turístico de la provincia a través de la Asociación Cóndor Wasi, entidad que logró recuperar la hacienda La Chimba, antes propiedad del expresidente Galo Plaza, para adecuarla como casa comunal y para atender a los viajeros.

La palabra chimba viene de la palabra quichua «trenza» y por estar junto al río que lleva su nombre, es parte de la palabra quichua «yacuchimba», lo cual significa «río trenzado».

La comunidad, que es miembro de la Federación Plurinacional de Turismo Comunitario del Ecuador (Feptce), mantiene su identidad única en la ropa tradicional. Los hombres visten con los samados. Las mujeres tienen sus pañalones, chalinas coloreadas, y sus collares del metal hualka. (Fuente: Feptce. Foto: Pauhann, Panoramio)

 

Antisanilla y Yanacocha entonan el ‘canto’ de Jocotoco

La Fundación Jocotoco, con sede en Quito, cumple su labor ecológica protegiendo a las aves en diez reservas naturales, dos de las cuales se extienden en hermosas zonas naturales de la provincia de Pichincha.

La reserva Antisanilla es la más reciente adquisición de Jocotoco, la cual funciona como un protegido hábitat de cóndores que resulta posible avistar desde los miradores naturales ubicados en la cercana reserva Antisana.

Es tanto el valor de esta zona como hogar del cóndor andino, que el 23 de julio anterior autoridades del gobierno y líderes conservacionistas liberaron un cóndor juvenil macho que había sido rescatado por un campesino del cantón Quijos (Napo). La majestuosa ave fue liberada exitosamente en el Santuario del Cóndor de la reserva Antisanilla gracias al trabajo emprendido por el Grupo Nacional de Trabajo del Cóndor Andino, organismo liderado por el Ministerio del Ambiente, al cual pertenece Jocotoco.

El escenario montañoso de Antisanilla es también hábitat de bandurrias y otras aves. Con 5.142 hectáreas, el sector está próximo al poblado de Píntag, al sur de Quito, cerca del Valle de los Chillos. La reserva aún no cuenta con senderos, ingreso y un plan ecoturístico armado, por lo que su actual propósito es como refugio de aves.

La reserva Yanacocha es la segunda reserva de Jocotoco en Pichincha. Está localizada en las estribaciones nororientales del volcán Pichincha, muy cerca a la ciudad de Quito, y con 1.203 hectáreas que en buena parte acogen árboles de polylepis (árbol de papel) y pajonales. La reserva fue creada en el 2001 para proteger este excelente hábitat del colibrí zamarrito pechinegro, el cual se encuentra críticamente amenazado. El rango altitudinal de la reserva fluctúa entre los 3.080 hasta los 4.440 msnm, zona que constituye una de las fuentes de agua más importantes para el norte de la ciudad de Quito y la parroquia rural de Nono. Yanacocha es una de las reservas más populares de la Fundación Jocotoco con más de 4.000 visitantes al año.

Hasta la fecha más de 120 especies de aves se han registrado en Yanacocha, aves típicas de los bosques húmedos de alta montaña y de páramos. Además del zamarrito pechinegro, declarado «Ave Emblemática del Distrito Metropolitano de Quito», hay tres especies globalmente amenazadas en la reserva, de las que destaca el cóndor andino que visita regularmente el comedero, colocado arriba en la vertiente norteña del volcán, y se le puede observar sobrevolando la reserva.

Dentro de la reserva se puede disfrutar observando bandadas mixtas de especies de aves, mayoritariamente de la familia de las tangaras. Las verdaderas joyas de la reserva, sin duda, son los colibríes, de las más de 19 especies que han sido registradas, muchas de ellas son fáciles de observar en los bebederos colocados a lo largo del sendero principal.

Yanacocha es hogar del oso de anteojos y otros mamíferos amenazados como el tigrillo chico, puma, lobo de páramo, coatí andino y el venado colorado enano.

Fuente e informes: Fundación Jocotoco, (02) 250-5212, 250-5841, fjocotoco.org. Tours: (02) 250-5129, (09) 9244-0038, jocotoursecuador.com

Fuente: TransPort edición impresa diciembre 2013

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