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En Pastaza, conocimos la Amazonía al límite

Foto: GAD Municipal de Puyo

La zona oriental del país subyuga de innumerables maneras, lo cual comprobamos durante esta visita a la provincia de Pastaza. Por su gente, por su cultura, por sus luchas sociales, por su entorno natural… este recorrido rinde homenaje a este rincón del país que gracias a las inmejorables carreteras ahora se encuentra más próximo para todos los ecuatorianos y visitantes extranjeros.

Por Alejandra Tapia

Aunque las hay imaginarias, las líneas territoriales están allí en todo el mundo para delimitar naciones, provincias, cantones, parroquias… Pero la biodiversidad amazónica poco entiende de fronteras cuando se abre paso por su exuberante geografía.

Así ocurre en el Ecuador con el Corredor Ecológico Llanganates-Sangay (CELLS), que en el área central andina y estribaciones orientales de la cordillera de los Andes se extiende por las provincias de Tungurahua, Pastaza y Morona Santiago.

Un corredor ecológico es una ruta que permite el intercambio del material genético entre poblaciones endémicas, garantizando con su variabilidad biológica la existencia de especies únicas de la región.

Foto: Danilo Medina

Es tal la riqueza biológica del CELLS que en el 2002 el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) le entregó el galardón «Regalo a la tierra» (el número 88 que concede la WWF; hasta la fecha ha brindado un centenar), considerado el máximo reconocimiento de esa entidad a esfuerzos de conservación de la naturaleza.

El CELLS, precautelado por la Red de Amigos del Corredor Llanganates-Sangay, posee 195 especies de plantas endémicas de la cuenca del Río Pastaza (91 son orquídeas, según datos del investigador Lou Jost), 242 especies de aves, 101 especies de mamíferos, entre las que se destacan 55 especies de murciélagos. Sin embargo, parte de tal diversidad está amenazada: 21 especies de mamíferos están en peligro de extinción de acuerdo con el Ministerio del Ambiente.

Por eso inauguramos este recorrido por Pastaza con una ruta poco explorada que agita el corazón indomable de biólogos, artistas, investigadores, campesinos, que con sus prácticas de vida y trabajo consciente se dedican a la defensa de este palpitante corredor ecológico.

¿El premio para este paseo virtual? La contemplación de un megadiverso sendero trazado más allá de los límites de la imaginación que despertará a la conciencia ambiental para sumergirlo en el diverso mundo amazónico. ¡Bienvenidos!

 

Ejemplo de buen vivir… ‘in situ’

Foto: GAD Municipal de Puyo

Aprender haciendo, hacer investigando e investigar creando» es el lema del proyecto ecoturístico Sumak Kawsay In Situ, que opera en el cantón Mera, a 30 minutos de la vía Río Anzu, en pleno Corredor Ecológico Llanganates-Sangay.

El espacio natural del proyecto posee una notable diversidad biológica en flora y fauna, destacándose la presencia del armadillo, venado, cuchucho, ardilla, mono, guanta, guatusa, tigrillo e, incluso, el oso de anteojos.

Las puertas del Sumak Kawsay In Situ (mezcla de quichua y latín que significa ‘buen vivir en el lugar’) están abiertas para turistas, estudiantes, pasantes, investigadores y toda persona que coincida con la vocación de esta entidad: la educación ambiental y el amor por la investigación.

El proyecto posee infraestructura adecuada para propiciar el aprendizaje; además, sus senderos ecológicos constituyen un verdadero laboratorio dinámico en armonía e integralidad con las expectativas de sus visitantes.

En Sumak Kawsay In Situ, los recorridos pueden ser múltiples. Uno de los lugares más visitados es el llamado Estero de los Monos, atractivo acuático ideal para observar animales que acuden en búsqueda de minerales para complementar sus dietas.

Contacto: Henry Sánchez (09) 8437-6879, sumakkaw sayinsitu.org

 

Merazonia: refugio de los animals

  Foto: Benjamin Jones

El Centro de Rescate Merazonia se halla situado al borde del Corredor Ecológico Llanganates-Sangay, en el cantón Mera.

Quien haya vivido la experiencia del voluntariado sabrá que aunque no es tarea fácil y que requiere de tiempo y paciencia, el esfuerzo no tiene comparación con la satisfacción posterior de una tarea bien cumplida. Aun más si se trata de cuidar la naturaleza.

Merazonia es un centro de rescate de fauna silvestre que trabaja exclusivamente con voluntariado, por lo que no recibe turistas. La mayoría de animales que posee provienen del tráfico ilegal de especies.

Foto: Sahishoo

El trabajo de los investigadores y voluntarios es titánico y de largo aliento, pues no siempre puede rehabilitarse del todo a los animales que han sido encerrados por años en jaulas y que han olvidado sus instintos de superviviencia.

Cuando las condiciones son favorables, los animales rehabilitados son reinsertados al medio mediante un cuidadoso proceso de análisis y monitoreo.

Merazonia se sostiene por autogestión, por lo que las donaciones son vitales para la investigación, mantenimiento, infraestructura y alimentación de los animales.

Para llegar a este centro de rescate, tomar un taxi o camioneta azul de la compañía Transmera en el parque central de Mera. El viaje dura 15 minutos.

Contacto: (09) 8421-3789, mera zonia.org

 

La diversidad respira de diversas maneras en Puyo

 Turismo comunitario con Papangu

  Foto: José Miguel Santi / Cortesía Tayjasaruta

La comunidad kichwa de Sarayaku se hizo famosa internacionalmente el 25 de julio del 2012 cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos falló a su favor en un juicio planteado contra el Estado ecuatoriano por haber entregado una concesión a la petrolera argentina Compañía General de Combustibles (CGC) en los años 90, sin haber consultado a las poblaciones amazónicas asentadas en ese territorio.

En el contexto de resistencia del pueblo kichwa contra la presencia de las petroleras, en 1993 una familia de Sarayaku fundó la agencia de turismo Papangu Tours, para lo cual contó con el apoyo de Organización de los Pueblos Indígenas de Pastaza (OPIP).

Desde entonces, Papangu Tours ha cumplido un papel fundamental como difusora de esa lucha para proteger la pureza de su territorio y, sobre todo, como anfitriona de los viajeros nacionales y extranjeros que llegan para disfrutar de un encuentro cultural y natural en esta zona biodiversa.

Sarayaku, que significa Río de Maíz, es «tierra de historia, de leyenda, de cultura, naturaleza», indica el website de esta empresa que brinda tours por toda este territorio, incluida la comunidad shuar Cueva de los Tayos, la comuna shiwiar-kichwa Valle Hermoso Pavacachi y la cascada Hola Vida.

Contactos: Calle 27 de Febrero y Sucre, Puyo, (03) 288-7684, papanguturismo@yahoo.es, papangutours.org

 

Encuentro místico con orquídeas aladas

  Foto: Cortesía Jardín Botánico Las Orquídeas

Estamos en el Jardín Botánico Las Orquídeas (Puyo). Allí nos encontramos con un hombre cuya mirada sabia semeja por unos instantes a la de un monje zen. La naturaleza tiene todas las ensañanzas. Omar Tello es el propietario de un sueño que, según considera, es un regalo para la humanidad.

¿Quién podría detenerse a admirar orquídeas aladas casi microcoscópicas? Él lo hace. Su profundo amor por la naturaleza invita a descubrirlas como si fueran hadas del bosque o bailarinas místicas. Estas flores son sus musas. «Así son las damas», indica.

Su vida la dedica al rescate de la flora silvestre y los minúsculos seres que la habitan. Por eso cree en la educación ambiental. El jardín botánico es un lugar pionero en su estilo. Cuando usted llega a él, lo primero que observará es una gigantografía que revela que este lugar es una respuesta «ante la tala excesiva y ganadería…», actividades que han explotado la tierra en nombre del «desarrollo».

Pero, por fortuna, don Omar siempre luchó contra corriente. «Se cree que el ecoturismo es tener animales en jaula y plantas en macetas». Él ha creado un mundo que promueve el verdadero ecoturismo y la conciencia ambiental.

Contacto: (09) 8127-5281 (Claro), (09) 8591-6810 (Movistar), jbl_orqui deas@yahoo.com, jardinbotanicolasor quideas.com

 

La ‘colorida’ mitología shuar y kichwa

  Foto: José Miguel Santi / Tayjasaruta

El wituk es un tinte vegetal que tras el segundo día al contacto con la piel toma una coloración negra azulada; es un componente vital de la cultura indígena amazónica en Ecuador y Perú, pero no es comestible.

El achiote (ipiak en lengua shuar) es un conocido condimento utilizado en la comida de las cuatro regiones del Ecuador, pero su pintura es también utilizada en el mundo indígena: por ejemplo, los tsáchilas de Santo Domingo se lo aplican en el cabello y los shuars en sus rostros.

La tradición oral es un elemento fundamental para enfatizar el respeto y cuidado por la selva, y también para explicar la mítica procedencia de estos dos colorantes conectados a la historia de los pueblos kichwa y shuar.

Dos hermanas estaban listas para casarse con dos hombres violentos que, ya borrachos el día del matrimonio, las golpearon y amarraron a un árbol por haber desobedecido sus órdenes.

Tanto lloraron las mujeres pidiendo su libertad que al llamado acudieron sus hermanos y hermanas aves, el paujil, el tucán y el águila, que cortaron rápidamente las cuerdas. Libres al fin, ellas ya no querían su forma humana y cantaron en coro a su madre así:  «Amazonía mítica: Permite que en lugar de manos tenga hojas, flores y frutos, y en lugar de pies, raíces fértiles… Con nueva piel, aceptamos el don de la libertad que nos conceden», agradecieron alegremente a las aves.

«Quiero ser achiote», dijo la hermana menor. «Quiero ser wituk», dijo la hermana mayor, quien era más alta. Por eso el árbol de wituk es elevado y el achiote (ipiak), pequeñito.

Mientras sus hermanas y hermanos cantaban volando lejos, ellas se iban convirtiendo en los árboles cuyos frutos hoy acompañan por igual a hombres y mujeres en la pintura de su rostro y cabello, en sus comidas y en sus medicinas.

 

Amauta Ñampi, la escuela de la selva

Los amautas son los sabios de la cosmovisión andina. Amauta Ñampi significa «camino de la ciencia y el saber».

Esta unidad bilingüe, en donde conviven los saberes ancestrales y de Occidente, nació con el histórico primer levantamiento indígena de 1992, en el seno de la Organización de los Pueblos Amazónicos.

Sus aulas poseen una construcción en semicírculo, acorde a la sabiduría ancestral, donde se dictan clases de medicina natural, agroecología, ecoturismo, mitología y artesanía.

Las costumbres locales forman parte de la cotidianidad de esta institución. Por ejemplo, antes de realizar una actividad importante, profesores y alumnos se reúnen al amanecer en torno a una fogata para tomar guayusa, planta medicinal que, preparada como infusión, presuntamente posee propiedades energéticas.

Muchos de los estudiantes del Amauta Ñampi son hijos de líderes indígenas, pero también acuden a ella mestizos nacionales y extranjeros porque esta entidad posee una estructura horizontal donde el educador es un facilitador del cambio.

 

Multiculturalidad en el malecón del río Puyo

  Foto: Alejandra Tapia

El malecón del río Puyo, llamado Boayaku, es considerado una parada obligatoria en esta provincia donde confluyen siete nacionalidades indígenas: waorani, andoas, shuar, achuar, shiwiar, sapara, kichwa y pueblo mestizo. La población se complementa con personas de la Sierra, Costa y turistas extranjeros que optaron por quedarse en esta tierra maravillosa.

Localizado en el barrio Obrero y sembrado de hosterías y comedores, el malecón luce adornado con figuras de bronce que retratan a las warmikunas (mujeres) de cada nacionalidad indígena preparando chicha (bebida tradicional elaborada a base de yuca) con sus tinajas y atuendos típicos.

Foto: GAD Municipal de Puyo

El malecón es la puerta de entrada al paseo turístico (abajo), un sendero ecológico de 2,5 kilómetros que bordea el río Puyo y lo atraviesa con pintorescos puentes colgantes. Fue construido con una visión armónica con la naturaleza y pertenece a la colectividad.

Foto: GAD Municipal de Puyo

Como si se tratara de un acto ritual, en el malecón es posible mirar casi cada día a los intrépidos ciclistas haciendo piruetas ciertamente deslumbrantes, una experiencia especialmente difícil de narrar cuando las acrobacias vienen acompañadas del vuelo de ruidosos guacamayos surcando el cielo.

 

Cuna del famoso ceviche volquetero

En el Puyo nació un platillo dedicado a la gente trabajadora. Su padre es Homero Escobar, un hombre humilde que hizo historia al inventar este plato hoy considerado el emblema culinario de la capital de Pastaza.

El ceviche volquetero se prepara con atún (alimento de la Costa), chochos, maíz, cebolla, tomate (Sierra) y chifles de plátano yurimagua (Amazonía).

«Comprende las tres regiones continentales del país», indica con orgullo Escobar, quien inventó este plato en la década del 70, poco después de abrir su restaurante Astoria, en la esquina de las calles Cotopaxi y Azuay, en el barrio Obrero.

El cebiche volquetero nació para alimentar a los trabajadores que construyeron este barrio. En ese tiempo no había maquinaria moderna, así que se trabajaba a mano, trayendo el material pétreo en los volquetes, cuenta este hombre que observó la necesidad de atender a esos conductores, ayudantes, cargadores y albañiles que muchas veces, dice, llegaban sin desayunar a su jornada laboral.

«Como el centro de la ciudad quedaba lejos, esos trabajadores no tenían dónde almorzar. Así que se me ocurrió inventar un plato nutritivo que se preparara rápidamente y les repusiera las fuerzas», señala.

En agosto del 201, la Alcaldía de Puyo entregó una placa de reconocimiento a Escobar como creador de este plato que hoy puede ser degustado en la mayoría de los restaurantes y comedores de Puyo, lo cual enorgullece a este hombre que personalmente recibe a los turistas y visitantes en su comedor Astoria.

 

Ayni Café, sinestesia con tinte amazónico

  Foto: Alejandra Tapia

Para las culturas milenarias, Ayni significa reciprocidad. Se es recíproco con la madre tierra al agradecerle las bondades que nos brinda, sembrando y cultivándola con dedicación.

Ayni es continuidad de vida, al igual que el arte. Estiven «Steep» Mera es un artista plástico que fusiona en su arte urbano la energía amazónica. Fue él quien con sus firmes trazos murales le dio el espíritu de agua diáfana al Ayni Café, interpretándolo desde el más profundo sentir de Lío Velasco, su dueña.

Ayni Café brinda diversos platos gourmet artesanales con esencias especiales, además de un escenario de coexistencia de las diversas expresiones culturales que confluyen en Puyo. ¿Qué más recíproco con su propio ser que comer sano?

Contacto: aynicafe@gmail.com, (03) 288-5929, (09) 8794-8990. Dirección: 9 de Octubre y Sucre.

 

Brindemos por lo ‘desigual’

  Foto: Cortesía Bar Desigual

La confraternidad irradia un brillo especial cuando habita en la convivencia cultural, como en el compartir afectuoso de razas distintas que llegan al Café Bar Desigual.

Con muebles de caña guadúa, colores que transmiten vibración y el espíritu de defensa por la selva, este pintoresco local del barrio Obrero está manejado por Ingrid y Kuko, sus propietarios.

Paredes tropicales que han memorizado las historias de sus visitantes nos invitan al diálogo para recordar aquellas repetidas noches en que han confluido visitantes de España, Francia, Inglaterra, Jamaica o Estados Unidos para junto con los ecuatorianos jugar al tiro al blanco, disfrutar de muchines de yuca o simplemente para dejarse llevar por el mundo groove.

Desde su apertura hace un año, el Café Bar Desigual ha sido el escenario para la música independiente en diversidad de especies.

Contacto: (09) 8988-8494, 288-4086. Dirección: Tungurahua y Azuay.

 

Foto: Vista del río Pastaza desde el mirador Altos del Pastaza, en el Km 16 de la vía Puyo-Macas.

 

Sábados y domingos, en el Mercado de los Plátanos

  Foto: Alejandra Tapia

Sin duda, recorrer un mercado es una verdadera fiesta, porque la esencia de un pueblo suele invadir esos comercios.

Así ocurre en el Mercado de los Plátanos (Puyo), próximo al Cementerio Municipal. Allí las frutas y verduras lucen rebosantes en los canastos. La gama de colores entabla una enérgica conversación con los aromas que por allí circulan, compitiendo entre sí con el pescado fresco, los quesos, las especias y la humeante comida preparada.

Por un dólar usted podrá llevarse una bolsa completa de «papa china» pelada y si busca un racimo de plátano, dependiendo de su habilidad en el regateo, pagará gustoso $7. Además, es tiempo de guabas y seguro se las pedirán en su casa.

Foto: Alejandra Tapia

La música escapa por las radios a pilas y parlantes al aire libre en el tránsito cotidiano de cumplir la tradición dominguera del mandado para la semana. ¿Necesita wituk? Aquí a usted le explicarán que para conseguir el tinte que llevan en su cabello y rostro los pueblos indígenas amazónicos durante sus celebraciones tradicionales, antes de colocárselo deberá asar la pepa y rallarla con suma paciencia.

Junto a su emoción e intriga, Walter ha venido desde Quito por un tubérculo medicinal: la yuquilla. Para Fanny, en cambio, es la tercera semana de la dosis de la receta con ajo de monte.

Ambos vinieron por la misma razón: el tratamiento para la diabetes. Doña Fanny le tiene mucha fe a esas hojitas de sabor fuerte porque, según nos cuenta, está mejorando. Al oír esto, don Walter se dispone a duplicar la dosis de la compra («por si no puedo volver pronto»), mientras que su esposa le recuerda esos molestos dolores de articulaciones, tras lo cual se sirve una copita de un «energizante siete hierbas», un preparado local.

Foto: Alejandra Tapia

Todo esto ocurre en el puesto de don José Parra, quien se ha ganado la fama de cuidar de la salud de sus clientes con medicina natural no procesada, evidenciada en hileras de cortezas y raíces del bosque (como la uña de gato) y botellas de todos los tamaños con leche de sandi, sangre de drago, extractos de hierbas en aguardiente, sahumerios y mucho más.

Desde los 8 años, don José aprendió de su madre –partera y curandera– las artes de la medicina ancestral y el conocimiento de las plantas. De hecho, junto a su familia ha creado un lugar de sanación llamado Ambi Wasi (ver siguiente nota).

 

Boayaku es un ‘río de boas’

Foto: Alejandra Tapia

En el km 21 de la vía Puyo-Tena, usted debe tomar hacia la izquierda y preguntar por la comunidad Boayaku. Aquí está Ambi Wasi, donde don José Parra tiene su chacra de hierbas medicinales para brindar tratamientos para desgarres, estrés, artritis, diabetes, enfermedades del páncreas, corazón, baños energéticos y vapor al natural, entre otros.

Boayaku, palabra kichwa que significa «río de boas», era un tambo o sitio de descanso en la antigua ruta fluvial entre Puyo y Tena, la cual navegaba por el río Anzu para transportar productos para las comunas y los misioneros.

Ubicado en la parroquia Teniente Hugo Ortiz, Boayaku posee una riqueza ambiental megadiversa, pues limita con el Parque Nacional Llanganates y con el bosque protector Habitagua. Tal naturaleza acoge unas cascadas bellísimas que el turista podrá recorrer con la compañía de un guía nativo.

Sus habitantes kichwas y colonos se dedican actualmente a sembrar yuca, plátano, papa china, y usan la madera para hacer carbón.

Contactos: (09) 8775-5455, (03) 303-0613, joseparrakancer@hotmail .com. Facebook: José Parra Ignacio. Servicio de taxi: (09) 8778-1119.

 

Paseando por los alrededores

La ‘laguna cortada’ de Nayum Entsa

  Foto: Alejandra Tapia

A la comunidad shuar Nayum-Entsa se puede acceder por la vía Puyo-Macas. En el km 46 opera el Centro Ecoturístico Nanki Shuar, que ofrece al visitante un tour en la selva con explicaciones sobre plantas medicinales y un refrescante baño en una cascada natural, además de la oportunidad de adquirir artesanía tradicional. Podrá pasar una noche cultural con la danza ancestral del grupo Charip Kakarmari.

La laguna Tsurakú, que significa ‘cortada’ por su traducción del shuar, se encuentra bordeando en río Pastaza y para llegar a ella se requiere dos horas de caminata. Es considerada sagrada, por lo que en torno a ella la cosmovisión shuar posee mitos y leyendas que explican su origen.

El centro recibe voluntarios, estudiantes que deseen realizar sus prácticas o pasantías, además de la continua visita de turistas nacionales e internacionales. Su trabajo será apoyar a la comunidad en las construcciones de cabañas, reforestación y cuidado de plantas medicinales.

La tarifa fluctúa de $25 a 40 por persona y por día; incluye hospedaje, alimentación, tour en la selva, guianza.

Contacto: Km 46 vía Puyo-Macas. Naichap Wampanti: naichap.shuar@gmail.com, (09) 9905-3758.

 

La reserva Tamandúa desea expandirse

  Foto: Cortesía Reserva Tamandúa

Desde su apertura en 2006, el zoológico-bioparque Yana Cocha acoge animales rescatados por el Ministerio del Ambiente del tráfico ilegal de especies y otros que han sido entregados voluntariamente por sus «propietarios» después de haberlos tenido varios años en cautiverio.

El centro alberga exclusivamente fauna amazónica, incluyendo siete especies de primates, dos de felinos, tres de roedores y diversidad de aves, reptiles y otros mamíferos. El propósito de Yana Cocha es evaluarlos para determinar si es posible regresarlos a la vida silvestre, para lo cual cuenta con la Reserva Tamandúa, a 20 km del centro de rescate, que al momento se extiende por 30 hectáreas de bosque primario donde las especies salvajes viven naturalmente.

Jorge Flores, director del proyecto (foto), explica que aspiran a extender este santuario natural a 70 hectáreas para ampliar los programas de rehabilitación con los animales existentes en el bioparque. Para ello llevan a cabo una campaña con el propósito de reunir los 20 mil dólares que cuesta adquirir 40 hectáreas de bosque primario. Ese espacio se convertiría en el nuevo hogar de las especies rescatadas por Yana Cocha.

Informes: Km 3 de la vía Puyo-Tena (margen derecho). Jorge Flores: (09) 8712-3029. Apoya su campaña: indiego go.com/projects/tamandua-ecological-reserve-a-70-hectare-   sanctuary-for-amazonian-wildlife

 

Kenku, construcciones sanas con bamboo

El bambú, especie originaria de la India, supuestamente posee la facultad de absorber energías negativas y brindar paz, serenidad y armonía. En China es el símbolo de longevidad.

El bambú no pertenece a la familia de los árboles, sino a una especie de hierba gigante, por lo cual los bosques de bambú crecen muy rápido, en contraste a los cientos de años que tardan en madurar los bosques de madera. Existen más de mil especies de bambú y, por supuesto, Sudamérica tiene la suya: la caña guadúa.

Kenku es la traducción de «caña guadúa» para las culturas shuar y achuar. Kenku-Construcciones Sanas es una iniciativa de carácter privado que forma parte de la Red de Amigos del Corredor Llanganates-Sangay, la cual apoya procesos de reforestación de cuencas hídricas, zonas degradadas o en peligro. Sus oficinas y escuela-taller se encuentran en el km 2,5 en la vía Puyo-Tena, a orillas del río Puyo.

El bambú es un regulador de ríos y quebradas, ya que en las temporadas secas libera cantidades de agua. En épocas lluviosas, en cambio, absorbe el exceso de agua para prevenir inundaciones y la erosión.

Con la experiencia aunada de 12 años, el equipo de Kenku está realizando una importante labor de capacitación a comunidades amazónicas sobre caña guadúa para la recuperación y revitalización de espacios subutilizados o degradados por la ganadería.

Progresivamente, la siembra y cosecha de la caña guadúa puede constituirse como una alternativa económica para que las comunidades dejen de cortar el bosque primario.

Info: kenkubamboo.com, kenkubamboo@gmail.com

 

Centro de rescate Zanja Arajuno

  Foto: Diego Acosta

Entre el humo característico de un tabaquito que lo acompaña siempre, siendo un hombre de pocas palabras, Medardo Tapia te cuenta su vida en cinco minutos. Sólo interrumpe su historia de cuando en vez para dirigirle un saludo onomatopéyico a los monos chorongos que han llegado para el almuerzo.

Él es el director y fundador del Centro Ecológico Zanja Arajuno (CEZA), dedicado a la protección de la vida silvestre de la Amazonía. En los años 80, Tapia abandonó sus nativos páramos de Chimborazo para mudarse a la Amazonía por encargo de la Escuela Superior Politécnica del Chimborazo (Espoch), con lo cual inició una profunda relación con la cosmovisión indígena.

Él cuenta que de muy joven tuvo una visión que le mostraba a un hombre de espaldas conduciendo a diversos tipos de animales hacia un árbol gigante, parecía un pastor. Como residente del Puyo entendió que su sueño era la proyección de su vida futura en defensa de la Amazonia.

Medardo había escuchado de los ancianos o «taitas» que el Sacha Runa es el espíritu protector de los animales y por eso se siente convocado a ser su ayudante. Como ingeniero agrónomo, ya no cuidaría vacas ni ovejas, sino especies silvestres.

Zanja Arajuno posee una experiencia acumulada de 25 años de trabajo con la vida silvestre pues es el sueño continuado del ex Centro Fátima, fundado por Medardo Tapia y su esposa, Ruth Arias, como proyecto pionero de la Organización de los Pueblos Indígenas de Pastaza (OPIP) para el manejo, cría y reproducción de animales silvestres amazónicos.

Foto: Hugo Santacruz

Tapia comenta que al iniciar la experiencia de manejo de mamíferos silvestres, «tuve que averiguar qué exactamente comía cada especie. Para el tapir tenía información preliminar que debía probarse, pero cuando se tiene que criar a un ser vivo, el tiempo es esencial. Así, tuve que llevar a Bambi (mi tapir hembra) hasta el monte virgen y averiguar de primera mano qué comía. Si bien ‘consumí’ más de un día de trabajo con la lección de pastoreo, mi tapir me ahorró para lo posterior insumos externos para su mantención y me enseñó cuán importante era conservar el bosque en su estado natural para ser aprovechado sin dañarlo. Entonces entendí que el concepto de la modernización (y la destrucción de la naturaleza que conlleva) era un retraso, una involución».

Desde el 2010, los trabajadores de la conservación del CEZA actúan en consecuencia con los derechos del pueblo explotado y se enfocan en aumentar la conciencia pública de los habitantes de la Amazonía sobre la importancia de la selva.

Sus objetivos responden a la necesidad de hallar alternativas de aprovechamiento del bosque para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región y contribuir a restablecer el equilibrio ecológico mediante la participación comunitaria y el fortalecimiento político-organizativo.

Por su naturaleza de centro de rescate, el CEZA se abstiene de recibir turismo de recreación y sus visitantes son exclusivamente estudiantes, investigadores, pasantes y voluntarios que así lo soliciten.

¿Cómo llegar? En auto particular o taxi (de $15 a $20), la ruta más conocida es la que toma la vía Puyo-Tena; a la altura del km 32 se encuentra un desvío a margen derecho por donde debe ingresar 5 kilómetros. El bus de la cooperativa Río Tigre, en la ruta Mariscal-Cajabamba, lleva a esta zona ubicada a 45 minutos de la ciudad de Puyo, en la colonia Libertad, recinto Mariscal Sucre de la parroquia San José, perteneciente al cantón Santa Clara.

Costos (por persona y por día): $15 por el hospedaje; $30, hospedaje y alimentación.

Contacto: (09) 9288-9375, (03) 303-1424, centroecologicozanjaraju no@gmail.com, animalcenterceza.org

 

Mariscal Sucre: participación comunitaria para la construcción de su plan de vida

Turismo solidario y voluntario.

Junto al Centro Ecológico Zanja Arajuno (CEZA) se localiza el recinto Mariscal Sucre, justo en la franja de amortiguamiento que se conecta con el corredor ecológico Oglán (proveniente de la zona montañosa de Arajuno).

Esta situación geográfica es ecológicamente importante en términos biológicos y científicos, debido a la diversidad de ecosistemas que posee, principalmente por las fuentes hídricas que lo circundan.

El bosque de la zona se mantiene en buen estado de conservación debido a que la población local (mayoritariamente colona) subsiste del cultivo de la caña y la producción de sus derivados, por lo que no es preponderante la actividad ganadera, maderera o de monocultivos en dimensiones impactantes para el ambiente.

Con esta actitud favorable hacia la conservación, la población de Mariscal Sucre contribuye a la reforestación y recuperación de las zonas que ya han sido intervenidas y degradadas.

A través del tiempo, los colonos de Mariscal Sucre han demostrado un creciente interés en la agricultura orgánica, suprimiendo al máximo el uso de químicos y pesticidas en apego a las buenas prácticas comunitarias que acompañan su propia iniciativa de consolidar su estructura organizativa y plan de vida para el bien común.

En Mariscal Sucre el turista podrá correr con la experiencia de hacer de su visita un verdadero intercambio cultural con reponsabilidad social. El tiempo mínimo de estadía es de una semana y la ruta incluye actividades adicionales como caminatas nocturnas en la selva, visita a cascadas, participación en el trabajo agrícola de la comunidad, charlas de la problemática amazónica y diversidad biológica-cultural y un recorrido por el CEZA.

El costo por día y por persona (cubre alojamiento y alimentación en la comunidad) es de $20 (más IVA). Se pueden hacer donaciones para construcción de infraestructura y materiales para la comunidad. En contraparte, Mariscal Sucre aporta su fuerza de trabajo.

Informes: guiadepastaza.com

 

Arajuno, destino natural y cultural

Por Diego Escobar

El segundo cantón más grande de Pastaza, ubicado a 64 kilómetros de distancia y a dos horas de Puyo, cuenta con una predominante población indígena conformada por kichwas (80%), waoranis (6%), shuars (4%), y el 10% restante lo componen mestizos y afroecuatorianos.

Además de la cabecera cantonal, tal contingente humano convive en 84 comunidades indígenas organizadas en la Asociación de Centros Indígenas de Arajuno y en la Asociación de Centros Indígenas del Curaray.

Para poder acceder a muchas comunidades hay que usar la vía fluvial y la vía aérea, como es el caso de las poblaciones asentadas a orillas de los ríos Villano, Arajuno y Curaray.

La riqueza del cantón Arajuno es impresionante. El 40% de la Reserva de Biosfera del Parque Nacional Yasuní se encuentra al lado este de este cantón.

Tal biodiversidad es aprovechada por una creciente oferta de turismo comunitario, considerado uno de los baluartes económicos de este cantón. Dentro de las posibilidades para conocer y recorrer las maravillas naturales de Arajuno se destaca la comunidad kichwa Shiwa Kucha.

Ubicada a 45 minutos por una vía de lastre de Arajuno, Shiwa Kucha es referente de la protección ambiental y cultural del cantón. Una gran familia kichwa de apellido Calapucha lleva varios años ofreciendo programas de recorridos en sus bosques y hospedaje en cabañas en medio de la selva.

Contacto: Shiwa Kucha, Efrén Calapucha, (09) 9720-2079, tankarana@yahoo.com

 

Red de Centros Turísticos Comunitarios de Arajuno

  Foto: Pedro Tzerembo

Creada en noviembre de 2010, esta asociación abarca las siguientes comunidades de base: Chico Méndez (de nacionalidad shuar),  San Virgilio, Centro Ecológico Pablo López de Arajuno, San José de Wapuno, Asawanchu, Juan Vicente y Ituk Yaku (estas últimas de nacionalidad kichwa), en las cuales la medicina e investigación ancestral son los componentes de un turismo consciente.

La red posee un carácter autogestionario y su director es Pedro Tzerembo. La idea de articularse dentro de una red nació para aunar esfuerzos en torno a la actividad turística con un tinte propio de las culturas ancestrales: conservación y manejo de sus recursos naturales, cosmovisión y práctica de su gobierno comunitario y participativo.

Informes: Pedro Tzerembo (09) 8333-5051, María Eugenia Sanmartín (09) 8086-8576.

 

Profundo en la cueva de los Tayos

Por Moisés Pinchevsky

Partiendo desde Puyo, este atractivo en medio de la selva se localiza a una hora por la carretera a Macas hasta llegar al kilómetro 65, donde se ubica el recinto Chuwitayo. Allí se toma un camino lastrado durante unos 30 minutos para recorrer 10,5 km hasta llegar a un letrero que anuncia la entrada.

La ruta continúa a pie durante una hora por la montaña, bajando por una empinada quebrada hasta llegar a la comunidad Tayu Jee, donde se puede entrar con permiso del líder local, Luis Kaniras, quien personalmente pone a disposición del turista un guía nativo y la posibilidad de contratar comida típica que lo esperará al regreso de la exploración por las cuevas.

El ingreso a la caverna se localiza cerca de la comunidad, a unos diez minutos de caminata por el bosque, hasta llegar a un agujero en la montaña que arroja primeramente en unas cilíndricas cámaras naturales con elevados pozos de luz. Este es el ambiente natural de los tayos, tal como se conoce a un ave que suele anidar sumergida en la oscuridad de esta caverna.

El avance por la cueva continúa hasta volverse más estrecho, tanto así que es necesario agacharse, escalar ligeramente, caminar a gatas y estrecharse contra la roca hasta que el cuerpo llega a un entretenido límite de adrenalina, que continúa con la necesidad de lanzarse al agua en un tramo angosto sumergido en una corriente subterránea.

La ruta prosigue por corredores naturales que exige las condiciones físicas de los turistas, pero siempre permitiéndoles aquel respiro consolador que los motiva a seguir adelante mientras suele escucharse el singular canturreo de los tayos, que lucen similares a las lechuzas.

El permiso para entrar a la cueva vale $ 10 por persona, incluido el guía nativo. Hospedaje comunitario: $ 25 por persona, incluidas las comidas y el paseo por las cuevas.

Contacto en Puyo: Carlos Freire (operadora Ayahuasca), (09) 9426-5163.

 

Guía práctica de Pastaza

Foto: GAD Municipal de Puyo

Les presentamos un resumen de algunos atractivos destacados de esta provincia amazónica.

* Museo Etnográfico del colegio Provincia de Pastaza. Vicente Rocafuerte y Tungurahua; (03) 288-5382, colegio.pastaza@live.com. Atención: Lu-vi 08:00-14:00. Entrada: Gratuita. Exhibe las diversas vestimentas típicas, artesanías, trabajos con bronce, cobre, etc. y fotografía que reseñan las manifestaciones culturales de los pueblos autóctonos del Ecuador.

* Museo Etno-Arqueológico. 9 de Octubre e/ Francisco de Orellana y Atahualpa, Centro Cultural de Puyo, p 2; tfax (03) 288-5512, 288-5605, www.facebook.com/Museo.EtnoArqueologico.Puyo. Atención: Lu-vi 08:00-16:00. Entrada: Gratuita. Exhibición de las nacionalidades autóctonas de la provincia de Pastaza con sus reseñas históricas y característica de cada una. Restos arqueológicos y materiales líticos, además objetos funerarios elaborados en cerámica encontrados en la región amazónica.

* Centro de Rescate de Animales Silvestres Los Monos. Vía 10 de Agosto, km 2 (a 5 minutos de Puyo); (03) 303-0801, 289-0449, 288-9572, paseoecologicolosmonos@yahoo.es, http://paseolosmonos.over-blog.com. Atención: Diaria 09:00-17:00. Entrada: $2,00; $1,00 niños. Bosque primario que alberga a siete clases de monos, tortugas acuáticas, loros, papagayos, guatusa y boas, entre otras especies nativas del sitio con el fin de preservar la flora y la fauna, además evitar el tráfico de animales. Sala de conferencia y hospedaje para voluntariado.

*El Parque Real – Aves Exóticas. Av Alberto Zambrano, sector barrio La Merced (detrás de la Iglesia); (03) 288-3976. Atención: Diaria 08:00-17:30. Entrada: $2,00; $1,00 niños. Zoológico de aves que alberga alrededor de 500 especies exóticas de varias partes del mundo.

*Parque Etnobotánico Omaere. Barrio Obrero de Puyo, al inicio del Paseo Turístico del Río Puyo; (03) 288-3174, (09) 8117-0842, (09) 8738-9039, fundacionomaere@gmail.com, tereshiki@yahoo.es, www.omaere.wordpress.com. Atención: Ma-do 09:00-17:00. Entrada: $3,00; $1,50 estudiantes; $0,50 niños. Caminatas guiadas por senderos del parque donde se puede observar la diversidad de flora. Medicina natural, saneamiento ecológico, casas típicas de las diversas culturas indígenas amazónicas.

* Jardín Botánico Las Orquídeas. Sector Los Ángeles – Puyo (vía Unión Base); (03) 253-0305, jbl_orquideas@yahoo.com, angy_tello@yahoo.com, www.jardinbotanicolasorquideas.com. Atención: Diaria 08:00-17:00. Entrada: $2,00 grupos de universidades y colegios; $3,00 grupos de 9 o más personas; $4,00 grupos de 4 a 8 personas; $5,00 1 a 3 personas. Jardín de plantas ornamentales, entre ellas las diversas clases de orquídeas de acuerdo a la estación del año en que nos encontremos. Museo interpretativo y aula de capacitación.

*Reserva de Bosque Tropical Hola Vida. Vía a Macas, km 16 (a 28 km de la ciudad de Puyo); (03) 288-6065. Atención: Diaria 08:00-17:00. Entrada: $1,50; $0,50 estudiantes y niños. Bosque tropical conformado por 225 hectáreas de biodiversidad para recorrer en los diferentes senderos, observar la abundante flora y fauna del sitio, posee dos cascadas de aproximadamente 30 y 20 metros de altura.

* Centro zoológico Fátima. Vía Puyo – Tena, km 7; (03) 288-7399. Atención: Diaria 08:00-17:00. Entrada: $2,00; $1,00 niños. Centro de estudio e investigación científica, donde se pueden realizar paseos y observar la diversidad de flora y fauna amazónica.

* Cueva de los Tayos. Vía Puyo – Macas, km 65 (1 hora de caminata hasta llegar a la comunidad Tayu Jee); (09) 9426-5163 (Carlos Freire- operadora Ayahuasca), luis_kaniras@hotmail.com. Atención: Diaria 08:00-17:00. Entrada: $10 (incluye guía), $25 (incluye hospedaje, guía y las 3 comidas). Cueva de varios kilómetros de extensión, donde se podrá observar a lo largo de las diferentes rutas formadas naturalmente por el agua en las rocas, las estalagmitas y estalactitas.

* Centro de Rescate de Fauna Silvestre Yanacocha. Vía Puyo – Tena, km 3; (03) 288-5641, (09) 8712-3029, jorgeyanacocha@hotmail.com, yanacocharescate@gmail.com, www.yanacochavolunteers.org. Atención: Diaria 08:00-18:00. Entrada: $2,00; $1,00 niños. Caminatas por senderos ecológicos, observando la diversidad de especies de flora y fauna de la Amazonía del Ecuador, viveros forestales con especies en peligro de extinción, jardines botánicos, piscicultura y huertos de frutas que sirven de alimentos para los animales albergados.

Fuente: TransPort edición impresa noviembre 2013